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MÁLAGA
Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.
Índice
1.- Descripción
geográfica de Lopera (Jaén).
2.- Tradición
vinícola desde el siglo XVI.
2.1.- Consumo de Vinos y
abastecedores.
2.-2.- La Plantación
de viñedos en 1826.
3.- Esplendor de los vinos
y las bodegas loperanas. Siglo XX
4.- Las Bodegas Valenzuela
y su difusión en las provincias de Jaén y Córdoba.
(1921-1949)
4.1- Los vinos dulces.
Tipos. Precios. Elaboración.
5.- Otras Bodegas
Loperanas. Sus vinos dulces.
6.- Anecdotario del Vino
Dulce.
Notas
1.- Descripción
Geográfica de Lopera (Jaén).-
La villa de Lopera, se encuentra
situada en la parte más noroccidental de la provincia de Jaén
y más concretamente forma parte de la Comarca de la Campiña
de Andújar. La extensión del término municipal
es de 67,80 Km2 y la altitud sobre el nivel del mar del núcleo
urbano es de 271 metros. Dista 54 kilómetros de la capital de
la provincia y por su término pasa la autovía
Madrid-Cádiz y el río Guadalquivir. El núcleo
poblacional cuenta con 4020 habitantes. En cuanto a la media de
“pendientes” del término está situada entre cero y
diez por ciento, ello hace que casi el cien por cien de su terreno
sea productivo en lo agrícola y ganadero. El río más
importante que atraviesa su término, tras el Guadalquivir, es
su afluente el Salado de Porcuna. La elevaciones más
importantes son el Cerro de San Cristóbal, junto a la villa,
de 327 metros; el Morrón, junto a la provincia de Córdoba,
de 350 metros, y el de Gamonares, de 334 metros, y que limita con el
término de Porcuna.
Aunque prima el
monocultivo del olivar en todo el término, las tierras de
Lopera, merced a su emplazamiento geográfico, gozan de un
régimen térmico subtropical cálido y de un grupo
climático mediterráneo subtropical, incluidas sus
peculiares características de origen natural, pueden
considerarse privilegiadamente aptas para el cultivo del viñedo.
2.- Tradición
Vinícola desde el siglo XV.-
Las primeras noticias
que disponemos sobre las plantaciones de vid en Lopera datan del año
1492 como se recoge en el Inventario de los Bienes, Rentas y
Posesiones que la Encomienda de Lopera poseía, dentro de
ellos, destacan tres hazas de viñas con una extensión
de 6 fanegas, además también se recoge en dicho
inventario que a la Encomienda le pertenecía el diezmo de la
uva de todas las viñas de Lopera y dos azumbres por cada carga
de vino de fuera que entrara en la villa.(1) La siguiente
cita sobre el viñedo en Lopera procede del año 1598, el
dato lo hemos tomado de un pleito que se conserva en el Archivo
Histórico Municipal de Lopera. El mismo hace referencia a un
auto entre la Fábrica de la Iglesia Parroquial de Lopera
contra Mª Eugenia del Rosal por un censo de 12.000 maravedíes
que Francisco Chiquero Capitán y María Páez su
mujer dejaron a la Fábrica de la Iglesia Parroquial
administrada por Juan Manuel Díaz Jabalera. Aunque el pleito
es del año 1777, a lo largo del mismo y al hablar de las
propiedades de las personas que habían dejado el censo a la
Iglesia, se habla que en 1598 poseían sus antepasados “dos
arranzadas de viña en el Arroyo del Peral, que lindan con
viñas de Alonso Páez”. (2)
En
la primera mitad del siglo XVII, se produce un incremento de la
plantación de viñedos, del mismo disponemos de una
relación muy completa de donde se encontraron los pagos de
viñedos dispersos por el término municipal de Lopera,
así como el nombre, sus propietarios y el número de
aranzadas (una aranzada equivale a 4.472 m2) que cada uno
poseía. Dentro de los pagos dedicados a viñedo
destacaban “El Corro”, “El Arroyo el Peral”, “La Media
Renta”, “El Palomar de Chamorro”, “La Fuente las Piedras”,
“Las Viñas Viejas”, “Viña Cercada” y “La
Alcobilla”. La extensiones de las propiedades dedicadas a vid eran
muy pequeñas, pues iban de la media aranzada a las 10
aranzadas como máximo. Como más adelante podemos
comprobar, en el siglo XVIII se vuelven a cambiar la ubicación
de los pagos destinados a viñedo, lo que nos hace suponer que
no llegaran a tener demasiada importancia los viñedos del
siglo XVII, bien porque fuesen atacados por alguna epidemia o porque
la tierra elegida no fuese buena, así que finalmente se
arrancaron y se volvieron a plantar en el siglo XVIII en otros pagos.
Todos los datos del siglo XVII, los hemos tomado de un Memorial de
los Bienes sobre los que se ha de repartir las Alcabalas del año
1616(3) que se conservan en el Archivo Histórico
de Lopera. A continuación nos haremos eco de los mismos a
través del siguiente cuadro:
|
Propietarios
|
Número
de Aranzadas
|
Nombre del Pago
|
|
Fernando de Aguilera
|
2,5
|
|
|
Juan de Lara y
Marina Jiménez
|
1
|
El Corro
|
|
Benito López
|
1
|
El Corro
|
|
Luis López
Carrasco
|
3-1/4
|
El Corro
|
|
Antonio Moreno
Montilla
|
3
|
Arroyo el Peral y
Palomar de Chamorro
|
|
Juan Izquierdo
|
1,5
|
Viñas Viejas
|
|
Alonso Gómez
|
1,5
|
Arroyo el Peral
|
|
Francisco Cañete
Peralta
|
5/4
|
El Palomar de
Chamorro
|
|
Juan Bueno
|
1
|
|
|
Pedro Ruiz Molleja
|
1
|
La Media Renta
|
|
Rodrigo Alonso
Chiquero
|
1/2
|
Fuente las Piedras
|
|
Juan Gómez
|
1
|
El Corro
|
|
Pedro Ruiz
|
1
|
Palomar de Chamorro
|
|
Sebastián
López Moreno
|
2
|
Palomar de Chamorro
|
|
Sebastián
López Moreno
|
1
|
Media Renta
|
|
Sebastián
López Moreno
|
1/2
|
Fuente de las
Piedras
|
|
|
4-1/4
|
|
|
Alonso Cansino
|
1/2
|
|
|
Agustín de
Aguilera
|
1/2
|
Arroyo el Peral
|
|
Manuel de Castilla
|
2 de olivar y viña
|
|
|
Bernardo de Montilla
|
2
|
Media Renta
|
|
Sebastián
Canalejo
|
1/2
|
Palomar de Chamorro
|
|
Cristóbal de
la Cruz
|
2
|
Viña Cercada
|
|
Jerónimo de
López
|
1/2
|
Fuente de las
Piedras
|
|
Alonso Serrano
|
3/4
|
Fuente de las
Piedras
|
|
Francisco García
de Porras
|
1
|
Linde de Porcuna
|
|
Francisco de Peralta
|
1
|
|
|
Elvira Molleja
|
1
|
El Corro
|
|
|
|
|
|
Benito López
Gallardo
|
1
|
El Palomar de
Chamorro
|
|
Juan de Aguilera
|
1/2
|
Viñas Viejas
|
|
Pedro Ruiz Gallar
|
1
|
Palomar de Chamorro
|
|
Alonso Pacheco de
Cárdenas y María Canalejo
|
1
|
Palomar de Chamorro
|
|
Isabel de Rojas
|
1 1/2
|
Palomar de Chamorro
|
|
Ana de Rojas
|
1
|
El Corro
|
|
Ana de Rojas
|
1 1/2 viña y
olivar
|
Palomar de Chamorro
|
|
Francisco Salazar
Ogalla
|
2
|
|
|
Gonzalo Canalejo de
Quesada
|
2
|
Palomar de Chamorro
|
|
Mateo de Castilla
|
1/2 viña y
olivar
|
Fuente de las
Piedras
|
|
Ldo. Francisco
Espinosa
|
10 viña y
olivar
|
La Media Renta
|
|
Ldo. Francisco
Espinosa
|
3 viña y
olivar
|
Palomar de Chamorro
|
|
Juan de Luque Cózar
|
2
|
Fuente de las
Piedras
|
|
Juan de Luque Cózar
|
1/4
|
La Alcobilla
|
|
Bartolomé
Molleja
|
1/2
|
|
|
Bartolomé de
Barrera
|
2,5
|
Palomar de Chamorro
|
|
Alonso de Sabariego
|
6,5
|
El Corro
|
|
Jerónimo
Moreno
|
5
|
|
|
Juan Gallardo
|
1
|
El Corro
|
|
Juan Gallardo
|
1/4
|
Viñas Viejas
|
|
Alonso de la Baquera
|
8
|
Media Renta
|
|
Luis Jiménez
de Barnuebo
|
2
|
|
|
Total
propietarios: 45
|
Total Aranzadas
incluidas las fracciones quebradas: 92
|
El siguiente
dato sobre la vid de finales del siglo XVII, lo hemos tomado de un
Auto de Buen Gobierno para diferentes cosas como son Guardas de las
dehesas, olivares y viñas del año 1696, siendo alcaldes
Ordinarios de la Villa, Juan Antonio de Andujar y Peñuela y
Miguel Díaz Cañete, se dicta lo siguiente relacionado
con el viñedo:
“que
ninguna persona sea osada a coger algún razimo en las viñas
del término de esta dicha villa, pena por la primera vez de
seis reales y por la segunda doze y por la tercera vergüenza
pública aplicada la pecuniaria en la forma referida”(4)
De mediados
del siglo XVIII, disponemos de más información del
viñedo en Lopera, gracias al Catastro del Marqués de la
Ensenada elaborado en el año 1751 (5), el cual enumera uno a
uno los propietarios y la extensión de viñedos que
disponían. A continuación recopilaremos el nombre del
propietario, extensión de la finca, lugar donde se encontraba
y calidad de la viña, que como hemos hecho mención
anteriormente no corresponde los nombres de los pagos con los del
siglo XVI y las extensiones están recogidas en fanegas,
celemines, aranzadas o piezas:
|
Propietario
|
Extensión
|
Lugar
|
Calidad
|
|
Juan Ruiz Zorro
|
15 celemines
|
Camino de Jaén
|
2ª
|
|
Pedro Pérez
|
15 celemines
|
Camino de Andújar
|
1ª
|
|
Benito Merino de
Uceda
|
4 celemines
|
Camino de Andujar
|
2ª
|
|
Benito Merino de
Uceda
|
2 fanegas
|
Camino de Andujar
|
1ª
|
|
Fca. Manuela García
|
4 celemines
|
Camino de Andujar
|
3ª
|
|
Pedro Ruiz Zorro
|
1,5 fanegas
|
Camino de Jaén
|
1ª
|
|
Juan de Dios Rubio
|
1,5 fanegas
|
Camino de Andujar
|
2ª
|
|
Manuel Bueno
|
1 fanega y 12
celemines
|
Viñas Viejas
|
3ª
|
|
Ana Díaz
|
3 celemines
|
Camino de Andujar
|
1ª
|
|
Bartolomé
Hebrero
|
1,5 fanegas
|
Camino de Jaén
|
2ª
|
|
Juan Atnio
Andújar
|
15 celemines
|
Camino de Jaén
|
1ª
|
|
Ildefonso Porcuna
|
3 celemines
|
Camino de Andújar
|
3ª
|
|
Fco. F. Aguilera
|
8 celemines
|
Camino de Jaén
|
2ª
|
|
Juan Navarro (mayor)
|
1 pieza
|
Camino de Andújar
|
1ª
|
|
Bernardino Moreno
|
15 celemines
|
Camino de Jaén
|
1ª
|
|
Antonio García
de Peralta
|
6 fanegas
|
El Majuelo
|
3ª
|
|
Cayetana de Ventas
|
3 celemines
|
Camino de Andújar
|
3ª
|
|
Pedro José de
Lara
|
2 fanegas
|
Camino de Andújar
|
1ª
|
|
Pedro Sáez
|
3 celemines
|
Ladera de San
Cristóbal
|
2ª
|
|
Bernardo Verdejo
|
2 fanegas y 12
celemines
|
Camino de Andújar
|
2ª
|
|
Antonio de Aguilera
|
18 celemines
|
Camino de Jaén
|
2ª
|
|
Pedro Morales
|
12 celemines
|
Camino de Andújar
|
1ª
|
|
Diego Mesías
|
7 fanegas
|
Camino de Andújar
|
2ª
|
|
Fco. J. Cevallos
|
1,5 aranzadas
|
Algarrobos
|
|
|
Alfonso Peña
|
15 celemines
|
Viñas Viejas
|
2ª
|
ARANZADA = 4.472 m2
CELEMÍN =
537 m2
FANEGA= 5,709 m2
Del Libro
Maestro de Legos del Catastro del Marqués de la Ensenada
podemos extraer los siguientes datos relacionados con el viñedo:
a.- Que Lopera y
su término contaban en 1751 con un total de 51 fanega (una
fanega equivale a 5709 m2) y 1 celemín (un celemín
equivale a 537 m2) sembradas de vid, de las cuales 20
fanegas y 7 celemines son de primera calidad; 18 fanegas y 8
celemines son de segunda calidad y 12 fanegas y 1 celemín son
de tercera calidad.
b.- Que una
fanega puesta de vides de primera calidad produce anualmente 20
arrobas de vino, que al precio de 8 reales la arroba, importan 160
reales. La fanega de tierra de segunda calidad plantada de vides,
produce anualmente 15 arrobas de vino, que al precio de 8 reales por
arroba, importan 120 reales. Y una fanega de viña de tercera
calidad produce anualmente 12 arrobas de vino que a 8 reales la
arroba importan 96 reales.
De finales
del siglo XVIII, se conserva en el Archivo Histórico Municipal
de Lopera, el nombramiento de Antonio García como guarda de
las viñas del Pago del Camino Andujar en el año 1780,
en el documento se recogen el nombre de los propietarios que tenían
viñas en el citado pago, que eran los siguientes: Bernardo
Verdejo, Alonso Delgado, Marcos de Morales, Antonio de Blanca y
Alférez, Francisco Morillo y Alonso Bueno Valero. Los dueños
de las viñas eran los encargados de hacer frente al pago del
salario del citado guarda y los que se negasen a pagarlo, tenían
una pena de 10 ducados. También se recogía unos datos
muy interesantes como por ejemplo cuando debía de comenzar la
vendimia y las penas para los que no cumplieran con la normativa en
los siguientes términos:
“que
no se recolecte el fruto de la uba de noche, ni en ora yncomoda y
mucho menos principien la vendimia hasta ser pasada el veinte de
septiembre de cada año, bajo la pena de veinte ducados
aplicados a penas de cámara y gastos de justicia de esta
villa”(6)
En las
Ordenanzas Municipales de la Villa de Lopera del año 1775,
Medina Casado (1994 : 359-383), el capítulo 17 está
dedicado a las penas que se les impondrían a los ganados que
entraren en las viñas y sembrados en los siguientes términos:
“...qualquiera
manada de cabrio que fuese aprehendida en los
pagos de
viñas que comprehende este término, llegando al nú-
mero de zien
cavezas o más, el que fuere (se) le pene entre mil
maravedís
de vellón en qualesquiera tiempo del año.Y cuando
no llegue a
dicho número, un real de la misma moneda por
cada caveza
siendo de día y de noche serán dobles estas penas
siendo en
siembra de qualesquiera espezie se le llevará a ca-
da manada la
misma pena, con la aplicazión de quartas partes
Juez,
propios, penas de cámara y denunziador.
Y siendo el
ganado que fuere tomado en dichas viñas y sem-
brados obejuno
y lanar, llegando al número de cien cavezas
se llevará
de pena dos mil y doszientos maravedís, no obstante
que haia más
de dicho número; y quando no llegue, veinte y
quatro
maravedís por caveza siendo de día, que de noche se-
rán
dobles dichas penas.
Y si fuese
ganado bueyar el aprehendido en dichas viñas, se
penará
cada una caveza por quatro reales de vellón siendo de
día, y
de noche doble.
Si fuese
ganado yeguar, cavallar, mular o hasnal el que fuese
aprehendido en
dichas viñas y sembrados deste propio término
se le llevará
de pena a cada una caveza destas clases referidas
y expresadas,
la misma pena que al ganado bueyar con res-
pecto al día
y noche.
Y si fuesen
cerdos los aprehendidos en dichos sitios, se penarán
en la propia
conformidad que el ganado obexuno.
Y cada clase de
ganados de los expresados en este capítulo pa-
garán
además de las penas expresadas, el daño que cometieron
justipreciado
que sea por ynteligentes.”
2.1.- Consumo de vino y
abastecedores
En la
Sección de Autos y Pleitos del Archivo Histórico
Municipal de Lopera, se conservan algunos datos sobre los
abastecedores de vinos para la villa y el consumo tanto de vino, como
de vinagre y aguardiente.
El
primero de ellos data del año 1758 y trata sobre la
adulteración del vino, vinagre y aguardiente del abastecedor
de la localidad, Antonio Boquizo. Para poder comprobar dicha
acusación, se personó en casa del dicho abastecedor,
sita en la calle Iglesia, la cual servía de tercena para la
venta de los caldos, el Alcalde, Juan de Burgos, el Alférez
Mayor Perpetuo, José Antonio de la Quintana y los peritos,
Martín Pedrosa, Cristóbal Serrano y Francisco Muñoz.
Una vez en la morada de abastecedor, aquí fueron recibidos su
mujer, Ana Mª Porcuna y tras reconocer las medidas de barro con
las que se vendía el vino a granel, se encontró medio
cuartillo de agua clara en la medida de media cuartilla, en la de
cuartilla se encontró un cuartillo de agua y en la de media
arroba se encontró dos cuartillos de agua clara. Tras
preguntar a la referida, Ana Mª Porcuna, que ¿porqué
tenían agua las medidas?, ella argumento que era para
lavarlas. Esta respuesta no convenció a las autoridades y se
dictó orden de captura y cárcel contra , Antonio
Boquizo, al encontrarse 4 cuartillos de agua en cada arroba de vino
añejo que procedía de Montilla y que el vendía
en el puesto de vinos que tenía arrendado de un señor
de Porcuna llamado, Manuel de la Villa. De pena se le castigó
a pasear con las medidas por las calles de Lopera, para que sirviera
de escarmiento público y vergüenza ante todo el
vecindario(7).
También
disponemos de una relación de la venta de vino, aguardiente y
vinagre en Lopera en el año 1776, siendo abastecedor de los
caldos, Pedro Jacinto Gutiérrez. El vino se adquiría de
Doña Mencía (Córdoba) del vinatero, Juan
Bartolomé García. Los datos que hemos recuperado de las
ventas son los siguientes:
Meses
|
Vino
Tinto
|
Vino
Blanco
|
Vinagre
|
Aguardiente
|
|
Marzo
|
19
arrobas
|
100,5
arrobas
|
6 a.
|
2
arrobas.
|
|
Abril
|
6,5
“
|
38,5
“
|
4 a.
|
4
“
|
|
Mayo
|
3
“
|
68 ¼
“
|
3 a.
|
4,5
“
|
|
Junio
|
|
94 “
|
6 a.
|
3
“
|
|
Julio
|
|
68 “
|
11,5
a.
|
6
“
|
|
Agosto
|
|
50
“
|
10 a.
|
4,5
“
|
|
Septiembre
|
|
29
“
|
4 a.
|
6 “
|
|
Octubre
|
|
35
“
|
|
6
“
|
|
Totales
|
28,5
a.
|
483
a.
|
44
a.
|
36
a.
|
A
continuación también nos haremos eco de a como se
pagaba la arroba de vino (blanco y tinto), aguardiente y vinagre y su
aplicación a los totales de litros consumidos en la localidad
para el año 1776:
|
Géneros
|
Total
Consumido
|
Precio
arroba
|
Totales
|
|
Vino nuevo
|
483
a.
|
18 reales
|
8694
reales.
|
|
Vino tinto
|
28,5
a.
|
18
“
|
513
“
|
|
Vinagre
|
44
a.
|
13
“
|
572
“
|
|
Aguardiente
|
36
a.
|
58
“
|
2088
“
|
|
|
Total: 591,5 a.
|
|
Total: 11867 reales(8)
|
De
finales del siglo XVIII, también tenemos constancia gracias a
las Ordenes Generales (1793-1797) de las cantidades de vino y
aguardiente que se consumieron en Lopera en estos años, al
quedar las mismas reflejadas en la petición que se le hizo a
la Junta de la Villa sobre las arrobas consumidas de vino y
aguardiente en aquellos años y que fueron las siguientes:
|
Años
|
Arrobas
de vino
|
Arrobas
de aguardiente
|
|
1793
|
1400
|
222
|
|
1794
|
1300
|
284
|
|
1795
|
1254
|
330
|
|
1796
|
1203
|
313
|
|
1797
|
1051
|
237(9)
|
De
inicios del siglo XIX y más concretamente del año 1804,
se conserva en el Libro Capitular de Acuerdos del Cabildo, el ramo de
vinos y vinagre, que se consumieron en Lopera y a cuanto ascendió
su venta en los dos puestos de venta al por menor que hubo en la
villa, indicando asimismo que no había venta al por mayor, al
carecer de viñedo la villa. Los datos recopilados son los
siguientes:
“ Ramo de vinos, tasan
este ramo y su venta por menor en mil
nuebecientas arrobas que al
precio de diez y seis reales que
importan tres mil y
quatrocientos reales de vellón y no hai con-
sumo por mayor, ni por
legos ni por eclesiásticos por no haber
viñas en este
termino. Ramo de vinagre. Por este ramo concep-
tuan por menor los dichos
puestos en setecientas arrobas que
al precio doce reales
ascienden a ocho mil quatrocientos reales
de vellón”(10)
Otros
abastecedores de vino, vinagre y aguardiente en el siglo XIX fueron
los siguientes:
|
Años
|
Abastecedor
|
Procedencia del
vino
|
|
1806
|
Roque
Partera(11)
|
Andujar
|
|
1819
|
Pedro
Chueco(12)
|
Doña Mencía
|
|
1820
|
Alfonso
Párraga(13)
|
“ “
|
|
1824
|
Agustín
Moreno(14)
|
“ “
|
2.2.- La Plantación de
viñedos en 1826
Del
primer cuarto del siglo XIX, concretamente del año 1826,
disponemos de un documento muy interesante, conservado en el Archivo
Histórico Municipal de Lopera, en el mismo se recoge los
pormenores que incitaron a los vecinos de Lopera a proponer al
ayuntamiento que se creara un Pago de viñedos en los terrenos
de Propios de la localidad, para que de esta manera se pudiera hacer
frente a los vinos que se consumían en la villa, los cuales
procedían de fuera, eran malos y muy caros de precio. La
petición de tal propuesta fue formulada por Francisco Moreno,
Síndico Procurador General y Marcos Morales, Personero de la
Villa, ha sido recogida en la obra de Pantoja (1998 : 24) en los
siguientes términos:
“...que
ante la casi inexistencia de viñedo en la villa, ello estaba
ocasionando graves perjuicios a la misma, la tenerse que surtir de
vinos de otras partes siempre malos y con sobreprecios de sus
condiciones, con lo que proponían que se creara un Pago de
Viñas en los terrenos de Propios que poseía el
Ayuntamiento”
Esta
petición llegó a cuajar rápidamente y se llegó
a nombrar varios peritos, Bonoso Muñoz, Francisco Bueno, Roque
Partera y Pedro Bueno para que inspeccionaran los terrenos del Cerro
de la Encinilla y Esperilla, señalados por el Ayuntamiento
como terrenos para sembrar viñedos y se comenzaran a amojonar
en la forma siguiente:
“...que
daba principio en el expuesto sitio Pasada de los Novillos y que el
lindero de occidente era el Caminillo para el ganado que desde dicho
punto arrancaba y seguía hasta el Cerro de la Encinilla
dejando ver a la izquierda la Dehesa de Propios. A continuación
se corrió una línea al Norte dejando aquel de 30 varas
y al lado de referido arroyo se hizo el primer mojón de tierra
bastante grande y siguiendo la misma dirección como a las 30
varas se hizo otro, dejando el Caminillo a la izquierda, continuando
la línea a las 40 varas se hizo otro. Asimismo y bajo la dicha
línea, como a los 50 pasos se hizo otro mojón y al píe
del Cerro que hay a la derecha del de la Encinilla, se hizo otro a
distancia de unos 60 pasos. Continuando la Comisión y ya en lo
alto del indicado Cerro se hizo otro mojón de tierra y piedra,
siguiendo la misma línea al norte a los 40 pasos se hizo otro;
continuando la misma dirección se hizo otro a las 120 varas en
la cañada que baja de los estacares de Dª Marina Mercado
y habiendo subido a la loma que hay al frente del final de aquello,
los peritos manifestaron que el terreno que entraba ya no era de
buena calidad, ni aún para las viñas, por los bancos de
piedra y se convino en cortar en dirección a oriente. En este
estado y en dicho punto se hizo un mojón grande y dos pequeños
a ambas líneas formando escuadra y siguiendo a oriente a los
60 pasos, se hizo otro mojón y se concluyó esta línea
con otro que se formó en la esquina que forman los enunciados
estacares a occidente. En este estado sirviendo la linde de ésta
mojonera por frente de oriente constando éste de 212 varas y
se continuó la diligencia y desde este punto hasta el camino
que conduce a Marmolejo sirviendo de mojonera la linde de dichos
estacares se midieron 177 varas hasta el dicho Camino de Marmolejo
que sirve de lindero hasta el arroyo por oriente, en cuyos tres
frentes se acordó no hacer mojones por lo indicado, ni tampoco
en el arroyo por ser este el que divide el terreno de viñas
con el Majano.”
3.- Esplendor de los
vinos y las bodegas loperanas. El Siglo XX.-
Los vinos que se
elaboraron en Lopera con anterioridad al siglo XX fueron de muy baja
calidad y se realizaban familiarmente, no llegando a tener una
influencia determinante en la economía local. Además en
el mayor de los casos no tenían más duración que
la de un par de meses, pues pasados éstos se convertían
en vinagre.
Sin duda,
el siglo XX ha sido el más fructífero en cuanto a
plantación de vides y elaboración de vinos de calidad
blancos, tintos y dulces en la Villa de Lopera. En cuanto a las
plantaciones, podemos destacar cuatro fases a lo largo del siglo XX:
una de ascenso contenido hasta el año 1924, una segunda tras
la Contienda Civil con un incremento progresivo de plantaciones de
vides llegando su cenit en el año 1960 con un total de 212
hectáreas de viñedo de la variedad Pedro Ximénez
y en menor escala la Baladí, una tercera fase que se inicia en
los años 80 con un declive progresivo del viñedo desde
la entrada de España en la CEE, hasta llegar a su desaparición
total en 1997 y una cuarta fase con renacer del viñedo a
partir del año 2000.
A lo
largo del siglo XX, llegaron a funcionar en Lopera un total de 10
bodegas, además de una docena de despachos de vino, teniendo
su máximo apogeo entre los años 60 y 80.
Las
bodegas que había en Lopera y su año de fundación
y cierre fueron las siguientes:
|
Nombre de la
Bodega
|
Año de
Fundación
|
Año de
Cierre
|
|
Valenzuela
|
1921
|
1949
|
|
Las Miguelicas
|
1924
|
1960
|
|
Antonio Bujalance
|
1942
|
1970
|
|
Sotomayor
|
1945
|
1987
|
|
Vda. de Valenzuela
|
1949
|
1987
|
|
Herruzo
|
1949
|
|
|
La Juanita
|
1949
|
1952
|
|
La Purísima
Concepción
|
1949
|
1959
|
|
Mary Loren
|
1953
|
1977
|
|
Flores de Quiñónez
|
1977
|
1983
|
El despegue del vino
en Lopera en el siglo XX, se lo debemos a Bartolomé Valenzuela
Rueda (1882-1949), el cual va a fundar en la localidad en el año
1920 una Peña de Vinateros bajo el nombre de “La Sociedad”,
que fueron los encargados de la elaboración del primer vino de
Lopera, llamado Fino Monteviejo, nombre acuñado del Pago de
Monteviejo, lugar donde han estado plantados los mejores viñedos
de Lopera.
4.- Las Bodegas Valenzuela y su difusión en
las provincias de Jaén y Córdoba (1921-1949).-
A
raíz de esta primer paso se fundaron las primeras Bodegas por
Bartolomé Valenzuela Rueda, el mismo año que fuera
elegido Senador por la provincia de Jaén, en diciembre de
1921, bajo el nombre de Bodegas Valenzuela. Un hecho va a ser
determinante para que los vinos que se elaboraban en las bodegas
tomaran renombre no sólo en la localidad, sino en toda la
provincia de Jaén y de Córdoba. Fue que Bartolomé
Valenzuela va a traer de Jerez al que sería el alma mater de
las bodegas, el Maestro de Bodega, Leonardo Márquez y también
a un tonelero llamado Diego Lozano, estos junto a otros loperanos de
las familias Bellido, Partera, Huertas, Navarro, Alcalá y
Valenzuela fueron los impulsores de los vinos Fino Valenzuela, Puerto
Alto, El Canónigo, Entrefino, Amontillado y Vino Viejo y sobre
todo de los vinos dulces, que causaron gran impacto en el mercado
andaluz. También se elaboraron vinagres de primera, de segunda
y solera. Paralelamente se adquirieron de Jerez, Montilla, Bollullos
del Condado, La Palma y Valdepeñas, cientos de bocoyes de
roble americano para el almacenamiento de los caldos loperanos, de
los cuales aún se conservan algunos en las Bodegas Herruzo.
4.1.-Los Vinos Dulces.
Tipos, precios y elaboración.-
Los tipos de vinos
dulces que se elaboraron en las Bodegas Valenzuela fueron varios
destacando el Pedro Ximénez, el Old Sherry, el Dulce
Imperial, el Dulce Aperitivo y la Quina. Su elaboración
partía de la realización de paseras en los Pagos de
Monteviejo y Marchal. Los mismos se vendían tanto a granel
como embotellados bajo la etiqueta de Bodegas Valenzuela en la bodega
sita en la calle Alonso Valenzuela (que era padre de Bartolomé
y fue Diputado a Cortes en el año 1854), en despachos
desparramados por la provincia de Jaén (Arjona, Martos,
Santiago de Calatrava, Higuera de Calatrava, Villanueva de la Reina,
Andújar, Torredonjimeno, Porcuna y Jaén capital) y en
la provincia de Córdoba (Montoro, Villanueva de Córdoba,
Villa del Río, Bujalance y Córdoba capital), y la
inmensa mayoría de la producción se exportaba a Jerez
vía ferrocarril a través de un corredor de vinos de
Montilla llamado Luis Albornoz. En los viajes por ferrocarril se
utilizó para esquivar a los ladrones de vino el sistema de
introducir una media bota de vino dulce de 16 arrobas en otra bota de
32 arrobas y el espacio entre ambas se rellenaba con rizos
procedentes de las duelas de los barriles, con este sistema se
evitaba que al realizar una agujero al barril se le pudiese sacar el
vino que contenía.
En cuanto a los precios el litro de
vino dulce en el año 1932 se vendía la arroba del Dulce
Imperial a 31,20 pesetas y la arroba del Dulce Aperitivo a 23,20
pesetas, de lo cual podemos deducir que el litro de vino Dulce
Imperial valía a 1,95 pesetas y el litro del Dulce Aperitivo a
1,45 pesetas, como se anunciaba en un papel secante extra de la época
que se imprimió a imprenta a modo de propaganda.
También
disponemos de las ventas de vino dulce en las campañas 1933-34
y la de 1934-35 que arrojaron las siguientes cifras:
En la campaña
1933-34, se exportaron a Jerez un total de 22.255 litros a granel en
botas de Vino Dulce Pedro Ximénez, además de 357
botellas de ¾ y 17 de ½. De Old Sherry, se exportaron
288 litros a granel en botas y 306 botellas de ¾ y 62 de ½
. De Dulce Imperial se exportaron a granel 272 litros en botas. Del
Dulce Aperitivo se exportaron 3.632 litros a granel en botas y de
Quina se exportaron 528 litros a granel en botas. Además de
estas ventas en el exterior también se vendieron en la Bodega
de Lopera, 6 litros de Vino Dulce Pedro Ximénez , 8 litros de
Old Sherry, 79 litros de Dulce Imperial, 718 de Dulce Aperitivo y 92
de Quina. Otras ventas se realizaron en el despacho que las bodegas
tenía en la vecina ciudad de Arjona, donde se vendieron 896
litros de Dulce Imperial, 320 litros de Dulce Aperitivo y 112 litros
de Quina. En total se vendieron en la Campaña 1933-34 un total
de 1.825,36 arrobas de vino dulce elaborado en las Bodegas de
Valenzuela.
En la Campaña
1934-35, las ventas casi se mantuvieron en relación con la
anterior campaña. Así de Pedro Ximénez se
exportaron a Jerez en botas de roble americano un total de 23.041
litros y embotellado 329 botellas de ¾ y 6 de ½. De Old
Sherry , se exportaron 148 litros a granel en botas y 259 botellas de
¾ y 18 de ½ . Del Dulce Imperial, se exportaron 130
litros a granel en botas. Del Dulce Aperitivo se exportaron a granel
en botas un total de 1290 litros y de Quina se exportaron a granel un
total de 176 litros. En la propia bodega se llegaron a vender a
granel 8 litros de Pedro Ximénez y 15 botellas de ¾.
Dos litros a granel de Old Sherry y 5 botellas de ¾. , 120
litros de Dulce Imperial, 288 litros de Dulce Aperitivo y 16 litros
de Quina. En el despacho que las bodegas tenían en Arjona, se
vendieron 320 litros a granel de vino Dulce Imperial y 196 litros a
granel de Dulce Aperitivo. En total se llegaron a vender en esta
Campaña un total de 1.615 arrobas de vinos dulces. (15)
Hemos tomado a modo de
ejemplo estas dos cosechas al ser las más significativas con
anterioridad a la Contienda Civil española. Tras la Guerra las
bodegas siguieron haciendo paseras y elaborando vinos, si bien
tuvieron que competir con otras bodegas que se van a fundar en la
localidad.
De la
vieja tradición de hacer paseras (lugar donde se ponen a
desecar las uvas para que se hagan pasas y posteriormente elaborar
vino dulce Pedro Ximénez) y como se llegaron a realizar las
mismas en nuestros pagos de viñedo, tenemos los testimonios de
los viejos viñeros, como es el caso de nuestro entrañable,
Gregorio García.
A finales
de agosto, normalmente después de la Feria de los Cristos, se
comenzaba la recolección de la uva en los Pagos de Marchal y
la Sociedad, que eran donde se hacían las paseras. Tras la
recolección de la uva, se recogían los sarmientos en la
copa o cabeza de la parra (atados o bien entrelazados) a modo de col,
para que de esta manera pudiera entrar el sol sobre las camadas, que
era donde se ponían una especie de esteras, llamadas
capachetas, cubriendo a modo de alfombra toda la largura de la
camada. Tras clasificar la uva, la buena se depositaba en las
capachetas o paseras y la no clasificada se llevaba al lagar para
molturarla. En la operación de clasificación de la uva
había 3 o 4 personas. A continuación un grupo de 15 o
20 mujeres iban despalillando los racimos en gajos pequeños
con unas tijeras y en cada capacheta (1 metro de circunferencia) se
depositaban unos 10 o 15 kilos de uvas y se extendían los
pequeños racimos para que les diera bien el sol. Al llegar la
noche se tapaban los racimos con otras capachetas para que no les
cayera el rocío de la noche y se pudieran pudrir. Las paseras
eran vigiladas por un guarda toda la noche. El proceso hasta que las
uvas se hacían pasas duraba unos 15 0 20 días. Otros
operarios se encargaban durante estos días de dar la vuelta a
los racimos para que se desecaran al completo.
Cuando
todos los racimos estaban ya desecados se llevaban al lagar y se
molturaban obteniendo el vino dulce Pedro Ximénez, con una
graduación de 24 a 28 grados. Este era el vino utilizado por
el cura para decir misa. También hay que indicar que la uva
que se compraba de otros pueblos (Bailén, Rus, Torredelcampo,
etc.) una vez llegada al lagar se depositaba en unos recipientes
donde grupos de mujeres despalillaban los racimos y clasificaban las
uvas ya maduras para molturarlas aparte y obtener vino dulce. Esta
vieja tradición de hacer paseras por desgracia ya no se lleva
a cabo en nuestros pagos.
5.- Otras Bodegas Loperanas. Sus
Vinos Dulces.-
Otras bodegas loperanas donde
también se elaboraron vinos dulces fueron, las Bodegas Las
Miguelicas (1924-1960), fu fundador y dueño fue Miguel
Morales Merino, posteriormente fueron regentadas por sus tres hijas,
Carmen, Josefa y Lorenza. Las mismas estuvieron ubicadas en la calle
Real número 19, se trató de una bodega de tipo
familiar, que elaboró un tipo de vino dulce llamado Dulce
apagado, el cual se obtenía de mostos de 16 o 17 grados, los
cuales se depositaban en bocoyes de 40 arrobas, con la composición
de 36 arrobas de mosto y 4 de alcohol vínico de 80 grados. A
continuación se tapaba el bocoy con un tapón de corcho
y se le echaba encima yeso, con el fin de que no llegase a fermentar.
A los cuatro meses se abría el bocoy y se dejaba un tiempo
prudencial hasta su puesta a la venta. Todo se vendía a granel
en la localidad.
En el 1942 se van a fundar por el
enólogo de Montilla (Córdoba), Antonio Bujalance Luque,
las Bodegas y Criaderas de vinos Antonio Bujalance (1942-1970),
las mismas estuvieron ubicadas en la calle Llanete de Orgaz y en la
misma bodega había un despacho de vinos llamado el Realejo,
debido a que la copa de vino tanto de blanco, como de dulce valía
un real, si bien el tamaño de las copas variaba, siendo más
pequeñas las del dulce el cual se vendía más
caro que el blanco. Los vinos dulces que elaboraban estas bodegas
eran similares a los de las Bodegas Las Miguelicas, si bien la
cantidad que se elaboraba era prácticamente por encargo y se
embotellaba para hacer regalos en navidad. Este vino se
comercializaba casi todo en Córdoba capital.
Una de las bodegas con más
solera y arraigo en Lopera, fue la que se fundó en el Castillo
de la Orden de Calatrava, por el químico y sobrino de
Bartolomé Valenzuela, Alfonso Sotomayor Valenzuela, bajo el
nombre de Bodegas Sotomayor (1945-1987). Sin duda junto a las
Bodegas Valenzuela, fueron las más importantes en cuanto a
producción y calidad de sus mostos (Generoso, Raya, Tinto y
Blanco de Mesa, Fino Sotomayor, el 5 de Oros y los Dulces). Familias
que dieron sus vidas por el vino, como los Quero, Clemente, Cantero,
Hidalgo, Hombrado, Palomo etc. fueron los verdaderos artífices
de que los vinos Sotomayor, adquirieran fama y se difundieran por
toda España. Estas Bodegas llegaron a elaborar tres tipos de
vinos dulces a partir de uvas Pedro Ximénez. El ya mencionado
Dulce Pedro Ximénez por el sistema de Paseras en el Pago de
“La Sociedad” y en las eras de Alonso Valenzuela, las cuales
estaban ubicadas junto a lo que hoy es el Colegio de Educación
Infantil y Primaria “Miguel de Cervantes” También
elaboraban el Dulce Apagado del que antes nos hemos hecho eco y el
popular “Sancocho” o Vino Dulce Quemado. Su elaboración
era a partir de mosto de unos 16 o 18 grados, el cual se depositaba
en unas calderas con capacidad para unos 600 litros y se quemaba a
base de ebulliciones hasta que se concentraba en unos 40 grados de
azúcar, que se median con un pesa mostos. El mosto saliente se
pasaba a un cono de cemento, aquí permanecía unos dos
meses y cuando decantaba se hacía el vino dulce Sancocho. A
cada bocoy con capacidad de 40 arrobas se le echaba 35 arrobas de
vino blanco de 15 grados y 5 arrobas de sancocho. Resultando una
composición con 10 grados de azúcar y 9 grados de
alcohol. En los inicios se comenzó apagando unas 350 arrobas
de sancocho, para finalizar elaborando más de 1000 arrobas. El
proceso duraba todo el mes de enero y cada 24 horas se hacía
una caldera de sancocho, la cual era vigilada d día y de noche
por el capataz de la bodega, José Quero Utrilla y por los
arrumbadores, Juan Clemente Cámara y Felipe Quero Utrilla.
Este tipo de vino dulce se vendía a granel en garrafas por los
pueblos de la provincia de Córdoba (Montoro, Villafranca,
Pedro Abad, El Carpio, Alcolea, Villarubia, La Carlota, Palma del
Río, Cárdena y en los Ventorrillos de la Sierra de
Montoro) . También se vendía en Córdoba capital
en dos despachos que tenían las Bodegas Sotomayor sitos en las
calles Pedro López y el famoso “El 21” de la calle Medina
Azahara.
La muerte de Bartolomé
Valenzuela Rueda en 1949, va ser determinante para que sus bodegas se
dividan en tres nuevos dueños:
1.- Alfonso Sotomayor Valenzuela, va
a heredar el edificio de la Tercia Alta y baja (antiguo Posito de
almacenaje de grano) el cual va a destinar para vinos de criadera y
el edificio de la Hiedra, donde se encontraba una bodega de conos de
cemento para almacenar vino.
2.- Rosario Rodríguez Criado,
Viuda de Valenzuela, que hereda la mitad de las bodegas Valenzuela.
3.- Antonio Herruzo Martos, que
hereda la otra mitad de las bodegas Valenzuela.
Las Bodegas Vda. De
Valenzuela(1949-1987) estuvieron regentadas por la Viuda de
Bartolomé Valenzuela y posteriormente por Cecilio Rodríguez
Latorre. Otra saga de familias de loperanos como los Huertas, Moreno,
Santiago, Melero, Vallejo etc. Dieron renombre a los vinos que
elaboraron en estas bodegas (Puerto Alto, Solera, Fino Valenzuela).
Dentro de los dulces elaboraron un Old Sherry a partir de
paseras en los pagos de Monteviejo. Su venta fue en garrafas a granel
en las provincias de Jaén y Córdoba.
En cuanto a las Bodegas Herruzo
(1949), que lamentablemente son las únicas que aún
siguen en funcionamiento, de las diez bodegas con las que contó
la villa de Lopera, se siguen nutriendo de los viñedos
existentes en los pagos de las Niñas Muertas y Las Cuarenta
con unas 60 hectáreas ubicadas en el término municipal
de Arjona. En las bodegas Herruzo aún se pueden leer en sus
viejos bocoy, las firmas de algunas casas de donde fueron adquiridos
por el fundador de las primitivas bodegas de Valenzuela, como Garvey,
Goitia, Osborne, Marques del Mérito, Domecq etc. Estas bodegas
elaboraron y embotellaron a partir de paseras en las tierras calmas
del Pago de las Niñas Muertas, Monteviejo y las Cruenta, el
vino Dulce Aperitivo Pedro Ximénez. Toda la producción
de vino dulce se exportaba a Jerez y una pequeña parte se
vendía a granel en la propia bodega. En la actualidad se sigue
vendiendo vino dulce, pero a partir de otros sistemas de elaboración.
Por último tenemos las
Bodegas Mary-Loren (1953-1977), que fueron fundadas por Pedro
Alcalá Gutiérrez y estuvieron ubicadas en la calle
Pablo Iglesias, número 7 y en ellas estuvo de químico,
Martín Alcalá García y de arrumbador y alma
mater, Francisco Muñoz Bellido. Tuvieron gran renombre sus
vinos (San Martín, Viejo San Juan, Fino Mary-Loren y el
Entrefino). En cuanto a los dulces elaboraban el Vino Dulce
Apagado Mary-Loren, su elaboración no difería mucho
de las anteriores: mostos de 16 o 17 grados se depositaban en bocoyes
de 40 arrobas. A cada 36 arrobas de mosto se le echaban 4 de alcohol
vínico de 80 grados y se tapaba el bocoy con un corcho y se
enyesaba la parte superior del mismo, así permanecía
durante 4 meses, luego se destapaba y tras permanecer un tiempo se
vendía a granel en la bodega. Se solían hacer al año
unas 100 arrobas de vino dulce, el cual se vendían casi en su
totalidad en los pueblos del extrarradio y más concretamente a
los aceituneros que trabajaban en las Sierra de Montoro (Córdoba).
6.- Anecdotario del Vino Dulce.-
En esta apartado nos haremos
eco de algunas curiosidades y anécdotas que se han ido
generando a través de los más de 60 años de
historia del vino dulce en la villa de Lopera, que de paso hay que
resaltar que fue y es el único pueblo de la provincia de Jaén
donde se han elaborado y se siguen elaborando vinos dulces.
Comenzaremos nuestra andadura con
una tradición un tanto peculiar que se impuso en los años
30 del siglo XX, que era que había madres- sin duda con buena
fe y por ignorancia- que a los niños llorones, después
de la papilla, les mojaban el chupete repetidas vedes en Vino Dulce
Pedro Ximénez, para que los niños durmiesen “sin dar
un ruido”. Y supongo que lo conseguirían como ustedes
supondrán el “por que” de la medicina. Pues aún así
los niños crecían sanos y alegres, muy sonrientes,
hacían sus palmitas y hasta salían andando antes del
tiempo.
Otra tradición un tanto
extraña era que cuando una persona estaba ya moribunda se le
solía dar una copita de vino dulce, con un significado un
tanto irónico como era el pensar que este vino serviría
para endulzar el mal trago que se le venía encima y de paso
para alegrar el viaje que le esperaba al moribundo.
En torno a las Paseras de uvas Pedro
Ximénez, también se vivieron algunas anécdotas
dignas de mencionar, como aquella que sucedió una noche del
mes de septiembre, cuando un grupo de jóvenes muchachas
decidieron ir a hurtar uvas pasas, con tan mala fortuna que fueron
sorprendidas “in fraganti” por el guarda de la pasera, el cual a
voces les decía con un tono irónico: “muchachas si
uvas me queréis robar antes me tenéis que calentar”.
Curiosamente las capachetas de las paseras fueron utilizadas por
miembros del ejército republicano como improvisadas camas en
la batalla de Lopera en plena Guerra Civil Española.
En uno de los despachos de vino que
había en Lopera ubicado en el Llanete de Orgaz, que pertenecía
a las Bodegas Valenzuela, se vendía el vino blanco a 30
céntimos el litro y si te echaban un chorreón de dulce
para que tuviera mejor paladar entonces valía 35 céntimos.
Acto seguido el dependiente llamado Felipe Lara, hacía girar
una manivela de una caja registradora y te daba un ticket, cuando
juntabas 10 ticket, los podías canjear por un litro de vino
gratis (era una manera de incentivar la venta de vino).
Las ventas de vino dulce en la
localidad no eran muy grandes al valer el litro de vino dulce el
doble que el vino blanco y se solían limitar a las que se
hacían cuando había una boda, que se compraba vino
dulce para las mujeres, también se vendía el vino dulce
para decir misa y para abrir las ganas de comer.
En cuanto a las rotulaciones que se
solían hacer en las botas de vino dulce destacó una que
se suele aún decir en la localidad que decía así:
“tengan
en cuenta señores
que
el que bebe de este vino el mejor de los
mejores
no
se va con Tomas Pino” (era el enterrador)
Otra
curiosa anécdota ocurrió en las Bodegas de Alfonso
Sotomayor, que existían en el Castillo de Lopera. Su dueño
Alfonso Sotomayor Valenzuela, tenía la costumbre de que a
todos los buenos clientes que se acercaban al despacho del castillo
para comprar vino en garrafas, les invitaba a una copa de vino dulce.
Así decía a Manuel
Clemente Cámara, que atendía el despacho de vinos, una
vez que terminaba de llenar todas las garrafas:
“Manuel
invita a este señor a una copa de vino dulce, que tiene el
alimento de un huevo frito”.
Otra muy
curiosa ocurrió cuando en cierta ocasión vinieron a
Lopera unos representantes de muebles para mantener una reunión
con los miembros de la Cooperativa Loperana del Mueble (COLOMU). Tras
finalizar la misma fueron a visitar las Bodegas del Castillo y se
interesaron por el edificio que albergaba las mejores soleras, es
decir la tercia baja. Entonces, Juan Clemente se las enseñó
gustosamente y les ofreció de beber de la popular “sacristía”
(cachón de varias medias que contenían vino viejo y
Pedro Ximénez dulce). Tras probar aquel delicioso manjar uno
de ellos se sacó el pañuelo del bolsillo y lo roció
de vino dulce, diciendo que era para conservar el extraordinario olor
que desprendía, que a su juicio:
“ resucitaba a los propios
muertos”
Por último nos haremos eco de
una canción que se compuso a los vendedores de vino dulce de
Lopera, los cuales solían bautizar más de lo normal el
vino con agua. Con la misma se pretendió dar publicidad a la
bodegas y d camino resaltar lo importante que era el comprar el vino
en la bodega si no querías que te metieran “ gato por
liebre”.
“Señores voy a contarles
la verdad en breve tiempo
de todos los vendedores de vino
dulce
que habitan en este pueblo.
Primero comenzaré con los
taberneros
que bautizan el vino dulce
con capeche bueno
y también lo bautizan
con agua del tiempo.
y asi se emborrachan
los hombres tan prestos.
Cobran la copa muy cara
ellos se cuidan muy bien
todo sale del borracho
y de todo el que va a beber.
Cuando se emborrachan
del Pedro Ximénez
pierden el sentio
entonces el tabernero
hace el buen avío.
La pluma se gasta
de tanto sumar
y lo que les piden
le
tienen que dar.
Por suerte amigo mío
en las Bodegas Valenzuela
puedes encontrar muchos toneles
repletos de dulce Pedro Ximénez.
Sin capeche, y sin nada de agua
Y por sólo una peseta y 45
céntimos
te sirven un buen litro
y derechito para la casa.
Hasta aquí nuestro repaso
histórico por las bodegas y los vinos dulces loperanos,
lástima que esta tradición tenga sus días
contados, nosotros los más nostálgicos del vino hacemos
votos para que siga la última bodega por muchos años,
ya que si desapareciese, se daría al traste con más de
cuatro siglos de tradición vitivinícola en la villa de
Lopera.
NOTAS
(1)
Archivo Histórico Nacional. Sección Ordenes Militares.
Legajo 6109. Expediente 18. Visitación del Castillo y
Encomienda de la Villa de Lopera. Pág. 15 r. A 18 vto.
-
Archivo Histórico
Municipal de Lopera. Sección Justicia. Expedientes y Autos
Judiciales. Año 1777 . U.I. nº 586
-
Ibidem. Sección Justicia.
Juzgado de Paz. Inventarios de Bienes y Testamentos. Años
1600-1648 U.I. nº 629
-
Ibidem. Sección Justicia.
Buen Gobierno para los Guardas de la Dehesa, Olivares y Viñas.
Año 1696 U.I. nº 580
-
Archivo Histórico
Provincial de Jaén. Catastro de Ensenada. Libro Maestro de
Legos de Lopera. nº 7824
-
A.H.M.
Lopera. Sección Gobierno. Nombramiento de Guarda de
Viñas de Antonio García. Año 1780 U. I. nº
2
-
Ibidem. Sección Justicia.
Expedientes y Autos Judiciales. Año 1758 U.I. nº 584
-
Ibidem. Sección Justicia.
Expedientes y Autos Judiciales. Relación de vinos, vinagres y
aguardientes por el abastecedor Pedro Jacinto Gutiérrez. Año
1776 U.I. nº 584
-
Ibidem. Sección Gobierno.
Ordenes Generales. Años 1793-1797 U.I. nº 7
(10)Ibidem.
Sección Gobierno. Actas Capitulares (1800-1812) Año
1804
U.I.
nº 20
(11)Ibidem.
Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año
1806 U.I. nº 590
(12)Ibidem.
Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año
1819. U.I. nº 592
(13)Ibidem.
Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año
1820 U.I. nº 593
(14)Ibidem.
Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año
1824 U.I. nº 593.
(15)
Archivo Bodegas Valenzuela. Precios vinos dulces 1933-35
|