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Una Experiencia poco conocida: Los Vinos Dulces de Lopera (Jaén)

MÁLAGA

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.

Índice


1.- Descripción geográfica de Lopera (Jaén).

2.- Tradición vinícola desde el siglo XVI.

2.1.- Consumo de Vinos y abastecedores.

2.-2.- La Plantación de viñedos en 1826.

3.- Esplendor de los vinos y las bodegas loperanas. Siglo XX

4.- Las Bodegas Valenzuela y su difusión en las provincias de Jaén y Córdoba. (1921-1949)

4.1- Los vinos dulces. Tipos. Precios. Elaboración.

5.- Otras Bodegas Loperanas. Sus vinos dulces.

6.- Anecdotario del Vino Dulce.

Notas


1.- Descripción Geográfica de Lopera (Jaén).-


La villa de Lopera, se encuentra situada en la parte más noroccidental de la provincia de Jaén y más concretamente forma parte de la Comarca de la Campiña de Andújar. La extensión del término municipal es de 67,80 Km2 y la altitud sobre el nivel del mar del núcleo urbano es de 271 metros. Dista 54 kilómetros de la capital de la provincia y por su término pasa la autovía Madrid-Cádiz y el río Guadalquivir. El núcleo poblacional cuenta con 4020 habitantes. En cuanto a la media de “pendientes” del término está situada entre cero y diez por ciento, ello hace que casi el cien por cien de su terreno sea productivo en lo agrícola y ganadero. El río más importante que atraviesa su término, tras el Guadalquivir, es su afluente el Salado de Porcuna. La elevaciones más importantes son el Cerro de San Cristóbal, junto a la villa, de 327 metros; el Morrón, junto a la provincia de Córdoba, de 350 metros, y el de Gamonares, de 334 metros, y que limita con el término de Porcuna.

Aunque prima el monocultivo del olivar en todo el término, las tierras de Lopera, merced a su emplazamiento geográfico, gozan de un régimen térmico subtropical cálido y de un grupo climático mediterráneo subtropical, incluidas sus peculiares características de origen natural, pueden considerarse privilegiadamente aptas para el cultivo del viñedo.



2.- Tradición Vinícola desde el siglo XV.-


Las primeras noticias que disponemos sobre las plantaciones de vid en Lopera datan del año 1492 como se recoge en el Inventario de los Bienes, Rentas y Posesiones que la Encomienda de Lopera poseía, dentro de ellos, destacan tres hazas de viñas con una extensión de 6 fanegas, además también se recoge en dicho inventario que a la Encomienda le pertenecía el diezmo de la uva de todas las viñas de Lopera y dos azumbres por cada carga de vino de fuera que entrara en la villa.(1) La siguiente cita sobre el viñedo en Lopera procede del año 1598, el dato lo hemos tomado de un pleito que se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Lopera. El mismo hace referencia a un auto entre la Fábrica de la Iglesia Parroquial de Lopera contra Mª Eugenia del Rosal por un censo de 12.000 maravedíes que Francisco Chiquero Capitán y María Páez su mujer dejaron a la Fábrica de la Iglesia Parroquial administrada por Juan Manuel Díaz Jabalera. Aunque el pleito es del año 1777, a lo largo del mismo y al hablar de las propiedades de las personas que habían dejado el censo a la Iglesia, se habla que en 1598 poseían sus antepasados “dos arranzadas de viña en el Arroyo del Peral, que lindan con viñas de Alonso Páez”. (2)


En la primera mitad del siglo XVII, se produce un incremento de la plantación de viñedos, del mismo disponemos de una relación muy completa de donde se encontraron los pagos de viñedos dispersos por el término municipal de Lopera, así como el nombre, sus propietarios y el número de aranzadas (una aranzada equivale a 4.472 m2) que cada uno poseía. Dentro de los pagos dedicados a viñedo destacaban “El Corro”, “El Arroyo el Peral”, “La Media Renta”, “El Palomar de Chamorro”, “La Fuente las Piedras”, “Las Viñas Viejas”, “Viña Cercada” y “La Alcobilla”. La extensiones de las propiedades dedicadas a vid eran muy pequeñas, pues iban de la media aranzada a las 10 aranzadas como máximo. Como más adelante podemos comprobar, en el siglo XVIII se vuelven a cambiar la ubicación de los pagos destinados a viñedo, lo que nos hace suponer que no llegaran a tener demasiada importancia los viñedos del siglo XVII, bien porque fuesen atacados por alguna epidemia o porque la tierra elegida no fuese buena, así que finalmente se arrancaron y se volvieron a plantar en el siglo XVIII en otros pagos. Todos los datos del siglo XVII, los hemos tomado de un Memorial de los Bienes sobre los que se ha de repartir las Alcabalas del año 1616(3) que se conservan en el Archivo Histórico de Lopera. A continuación nos haremos eco de los mismos a través del siguiente cuadro:



Propietarios

Número de Aranzadas

Nombre del Pago

Fernando de Aguilera

2,5


Juan de Lara y Marina Jiménez

1

El Corro

Benito López

1

El Corro

Luis López Carrasco

3-1/4

El Corro

Antonio Moreno Montilla

3

Arroyo el Peral y Palomar de Chamorro

Juan Izquierdo

1,5

Viñas Viejas

Alonso Gómez

1,5

Arroyo el Peral

Francisco Cañete Peralta

5/4

El Palomar de Chamorro

Juan Bueno

1


Pedro Ruiz Molleja

1

La Media Renta

Rodrigo Alonso Chiquero

1/2

Fuente las Piedras

Juan Gómez

1

El Corro

Pedro Ruiz

1

Palomar de Chamorro

Sebastián López Moreno

2

Palomar de Chamorro

Sebastián López Moreno

1

Media Renta

Sebastián López Moreno

1/2

Fuente de las Piedras


4-1/4


Alonso Cansino

1/2


Agustín de Aguilera

1/2

Arroyo el Peral

Manuel de Castilla

2 de olivar y viña


Bernardo de Montilla

2

Media Renta

Sebastián Canalejo

1/2

Palomar de Chamorro

Cristóbal de la Cruz

2

Viña Cercada

Jerónimo de López

1/2

Fuente de las Piedras

Alonso Serrano

3/4

Fuente de las Piedras

Francisco García de Porras

1

Linde de Porcuna

Francisco de Peralta

1


Elvira Molleja

1

El Corro




Benito López Gallardo

1

El Palomar de Chamorro

Juan de Aguilera

1/2

Viñas Viejas

Pedro Ruiz Gallar

1

Palomar de Chamorro

Alonso Pacheco de Cárdenas y María Canalejo

1

Palomar de Chamorro

Isabel de Rojas

1 1/2

Palomar de Chamorro

Ana de Rojas

1

El Corro

Ana de Rojas

1 1/2 viña y olivar

Palomar de Chamorro

Francisco Salazar Ogalla

2


Gonzalo Canalejo de Quesada

2

Palomar de Chamorro

Mateo de Castilla

1/2 viña y olivar

Fuente de las Piedras

Ldo. Francisco Espinosa

10 viña y olivar

La Media Renta

Ldo. Francisco Espinosa

3 viña y olivar

Palomar de Chamorro

Juan de Luque Cózar

2

Fuente de las Piedras

Juan de Luque Cózar

1/4

La Alcobilla

Bartolomé Molleja

1/2


Bartolomé de Barrera

2,5

Palomar de Chamorro

Alonso de Sabariego

6,5

El Corro

Jerónimo Moreno

5


Juan Gallardo

1

El Corro

Juan Gallardo

1/4

Viñas Viejas

Alonso de la Baquera

8

Media Renta

Luis Jiménez de Barnuebo

2


Total propietarios: 45

Total Aranzadas incluidas las fracciones quebradas: 92

El siguiente dato sobre la vid de finales del siglo XVII, lo hemos tomado de un Auto de Buen Gobierno para diferentes cosas como son Guardas de las dehesas, olivares y viñas del año 1696, siendo alcaldes Ordinarios de la Villa, Juan Antonio de Andujar y Peñuela y Miguel Díaz Cañete, se dicta lo siguiente relacionado con el viñedo:


que ninguna persona sea osada a coger algún razimo en las viñas del término de esta dicha villa, pena por la primera vez de seis reales y por la segunda doze y por la tercera vergüenza pública aplicada la pecuniaria en la forma referida”(4)

De mediados del siglo XVIII, disponemos de más información del viñedo en Lopera, gracias al Catastro del Marqués de la Ensenada elaborado en el año 1751 (5), el cual enumera uno a uno los propietarios y la extensión de viñedos que disponían. A continuación recopilaremos el nombre del propietario, extensión de la finca, lugar donde se encontraba y calidad de la viña, que como hemos hecho mención anteriormente no corresponde los nombres de los pagos con los del siglo XVI y las extensiones están recogidas en fanegas, celemines, aranzadas o piezas:




Propietario

Extensión

Lugar

Calidad

Juan Ruiz Zorro

15 celemines

Camino de Jaén

Pedro Pérez

15 celemines

Camino de Andújar

Benito Merino de Uceda

4 celemines

Camino de Andujar

Benito Merino de Uceda

2 fanegas

Camino de Andujar

Fca. Manuela García

4 celemines

Camino de Andujar

Pedro Ruiz Zorro

1,5 fanegas

Camino de Jaén

Juan de Dios Rubio

1,5 fanegas

Camino de Andujar

Manuel Bueno

1 fanega y 12 celemines

Viñas Viejas

Ana Díaz

3 celemines

Camino de Andujar

Bartolomé Hebrero

1,5 fanegas

Camino de Jaén

Juan Atnio Andújar

15 celemines

Camino de Jaén

Ildefonso Porcuna

3 celemines

Camino de Andújar

Fco. F. Aguilera

8 celemines

Camino de Jaén

Juan Navarro (mayor)

1 pieza

Camino de Andújar

Bernardino Moreno

15 celemines

Camino de Jaén

Antonio García de Peralta

6 fanegas

El Majuelo

Cayetana de Ventas

3 celemines

Camino de Andújar

Pedro José de Lara

2 fanegas

Camino de Andújar

Pedro Sáez

3 celemines

Ladera de San Cristóbal

Bernardo Verdejo

2 fanegas y 12 celemines

Camino de Andújar

Antonio de Aguilera

18 celemines

Camino de Jaén

Pedro Morales

12 celemines

Camino de Andújar

Diego Mesías

7 fanegas

Camino de Andújar

Fco. J. Cevallos

1,5 aranzadas

Algarrobos


Alfonso Peña

15 celemines

Viñas Viejas


ARANZADA = 4.472 m2

CELEMÍN = 537 m2

FANEGA= 5,709 m2

Del Libro Maestro de Legos del Catastro del Marqués de la Ensenada podemos extraer los siguientes datos relacionados con el viñedo:

a.- Que Lopera y su término contaban en 1751 con un total de 51 fanega (una fanega equivale a 5709 m2) y 1 celemín (un celemín equivale a 537 m2) sembradas de vid, de las cuales 20 fanegas y 7 celemines son de primera calidad; 18 fanegas y 8 celemines son de segunda calidad y 12 fanegas y 1 celemín son de tercera calidad.

b.- Que una fanega puesta de vides de primera calidad produce anualmente 20 arrobas de vino, que al precio de 8 reales la arroba, importan 160 reales. La fanega de tierra de segunda calidad plantada de vides, produce anualmente 15 arrobas de vino, que al precio de 8 reales por arroba, importan 120 reales. Y una fanega de viña de tercera calidad produce anualmente 12 arrobas de vino que a 8 reales la arroba importan 96 reales.

De finales del siglo XVIII, se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Lopera, el nombramiento de Antonio García como guarda de las viñas del Pago del Camino Andujar en el año 1780, en el documento se recogen el nombre de los propietarios que tenían viñas en el citado pago, que eran los siguientes: Bernardo Verdejo, Alonso Delgado, Marcos de Morales, Antonio de Blanca y Alférez, Francisco Morillo y Alonso Bueno Valero. Los dueños de las viñas eran los encargados de hacer frente al pago del salario del citado guarda y los que se negasen a pagarlo, tenían una pena de 10 ducados. También se recogía unos datos muy interesantes como por ejemplo cuando debía de comenzar la vendimia y las penas para los que no cumplieran con la normativa en los siguientes términos:

que no se recolecte el fruto de la uba de noche, ni en ora yncomoda y mucho menos principien la vendimia hasta ser pasada el veinte de septiembre de cada año, bajo la pena de veinte ducados aplicados a penas de cámara y gastos de justicia de esta villa”(6)

En las Ordenanzas Municipales de la Villa de Lopera del año 1775, Medina Casado (1994 : 359-383), el capítulo 17 está dedicado a las penas que se les impondrían a los ganados que entraren en las viñas y sembrados en los siguientes términos:


...qualquiera manada de cabrio que fuese aprehendida en los

pagos de viñas que comprehende este término, llegando al nú-

mero de zien cavezas o más, el que fuere (se) le pene entre mil

maravedís de vellón en qualesquiera tiempo del año.Y cuando

no llegue a dicho número, un real de la misma moneda por

cada caveza siendo de día y de noche serán dobles estas penas

siendo en siembra de qualesquiera espezie se le llevará a ca-

da manada la misma pena, con la aplicazión de quartas partes

Juez, propios, penas de cámara y denunziador.

Y siendo el ganado que fuere tomado en dichas viñas y sem-

brados obejuno y lanar, llegando al número de cien cavezas

se llevará de pena dos mil y doszientos maravedís, no obstante

que haia más de dicho número; y quando no llegue, veinte y

quatro maravedís por caveza siendo de día, que de noche se-

rán dobles dichas penas.

Y si fuese ganado bueyar el aprehendido en dichas viñas, se

penará cada una caveza por quatro reales de vellón siendo de

día, y de noche doble.

Si fuese ganado yeguar, cavallar, mular o hasnal el que fuese

aprehendido en dichas viñas y sembrados deste propio término

se le llevará de pena a cada una caveza destas clases referidas

y expresadas, la misma pena que al ganado bueyar con res-

pecto al día y noche.

Y si fuesen cerdos los aprehendidos en dichos sitios, se penarán

en la propia conformidad que el ganado obexuno.

Y cada clase de ganados de los expresados en este capítulo pa-

garán además de las penas expresadas, el daño que cometieron

justipreciado que sea por ynteligentes.”



2.1.- Consumo de vino y abastecedores


En la Sección de Autos y Pleitos del Archivo Histórico Municipal de Lopera, se conservan algunos datos sobre los abastecedores de vinos para la villa y el consumo tanto de vino, como de vinagre y aguardiente.

El primero de ellos data del año 1758 y trata sobre la adulteración del vino, vinagre y aguardiente del abastecedor de la localidad, Antonio Boquizo. Para poder comprobar dicha acusación, se personó en casa del dicho abastecedor, sita en la calle Iglesia, la cual servía de tercena para la venta de los caldos, el Alcalde, Juan de Burgos, el Alférez Mayor Perpetuo, José Antonio de la Quintana y los peritos, Martín Pedrosa, Cristóbal Serrano y Francisco Muñoz. Una vez en la morada de abastecedor, aquí fueron recibidos su mujer, Ana Mª Porcuna y tras reconocer las medidas de barro con las que se vendía el vino a granel, se encontró medio cuartillo de agua clara en la medida de media cuartilla, en la de cuartilla se encontró un cuartillo de agua y en la de media arroba se encontró dos cuartillos de agua clara. Tras preguntar a la referida, Ana Mª Porcuna, que ¿porqué tenían agua las medidas?, ella argumento que era para lavarlas. Esta respuesta no convenció a las autoridades y se dictó orden de captura y cárcel contra , Antonio Boquizo, al encontrarse 4 cuartillos de agua en cada arroba de vino añejo que procedía de Montilla y que el vendía en el puesto de vinos que tenía arrendado de un señor de Porcuna llamado, Manuel de la Villa. De pena se le castigó a pasear con las medidas por las calles de Lopera, para que sirviera de escarmiento público y vergüenza ante todo el vecindario(7).

También disponemos de una relación de la venta de vino, aguardiente y vinagre en Lopera en el año 1776, siendo abastecedor de los caldos, Pedro Jacinto Gutiérrez. El vino se adquiría de Doña Mencía (Córdoba) del vinatero, Juan Bartolomé García. Los datos que hemos recuperado de las ventas son los siguientes:




Meses
Vino Tinto
Vino Blanco
Vinagre
Aguardiente

Marzo

19 arrobas

100,5 arrobas

6 a.

2 arrobas.

Abril

6,5 “

38,5 “

4 a.

4 “

Mayo

3 “

68 ¼ “

3 a.

4,5 “

Junio


94 “

6 a.

3 “

Julio


68 “

11,5 a.

6 “

Agosto


50 “

10 a.

4,5 “

Septiembre


29 “

4 a.

6 “

Octubre

35 “


6 “

Totales

28,5 a.

483 a.

44 a.

36 a.


A continuación también nos haremos eco de a como se pagaba la arroba de vino (blanco y tinto), aguardiente y vinagre y su aplicación a los totales de litros consumidos en la localidad para el año 1776:


Géneros

Total Consumido

Precio arroba

Totales

Vino nuevo

483 a.

18 reales

8694 reales.

Vino tinto

28,5 a.

18 “

513 “

Vinagre

44 a.

13 “

572 “

Aguardiente

36 a.

58 “

2088 “


Total: 591,5 a.


Total: 11867 reales(8)



De finales del siglo XVIII, también tenemos constancia gracias a las Ordenes Generales (1793-1797) de las cantidades de vino y aguardiente que se consumieron en Lopera en estos años, al quedar las mismas reflejadas en la petición que se le hizo a la Junta de la Villa sobre las arrobas consumidas de vino y aguardiente en aquellos años y que fueron las siguientes:


Años

Arrobas de vino

Arrobas de aguardiente

1793

1400

222

1794

1300

284

1795

1254

330

1796

1203

313

1797

1051

237(9)


De inicios del siglo XIX y más concretamente del año 1804, se conserva en el Libro Capitular de Acuerdos del Cabildo, el ramo de vinos y vinagre, que se consumieron en Lopera y a cuanto ascendió su venta en los dos puestos de venta al por menor que hubo en la villa, indicando asimismo que no había venta al por mayor, al carecer de viñedo la villa. Los datos recopilados son los siguientes:

“ Ramo de vinos, tasan este ramo y su venta por menor en mil

nuebecientas arrobas que al precio de diez y seis reales que

importan tres mil y quatrocientos reales de vellón y no hai con-

sumo por mayor, ni por legos ni por eclesiásticos por no haber

viñas en este termino. Ramo de vinagre. Por este ramo concep-

tuan por menor los dichos puestos en setecientas arrobas que

al precio doce reales ascienden a ocho mil quatrocientos reales

de vellón”(10)


Otros abastecedores de vino, vinagre y aguardiente en el siglo XIX fueron los siguientes:


Años

Abastecedor

Procedencia del vino

1806

Roque Partera(11)

Andujar

1819

Pedro Chueco(12)

Doña Mencía

1820

Alfonso Párraga(13)

“ “

1824

Agustín Moreno(14)

“ “





2.2.- La Plantación de viñedos en 1826


Del primer cuarto del siglo XIX, concretamente del año 1826, disponemos de un documento muy interesante, conservado en el Archivo Histórico Municipal de Lopera, en el mismo se recoge los pormenores que incitaron a los vecinos de Lopera a proponer al ayuntamiento que se creara un Pago de viñedos en los terrenos de Propios de la localidad, para que de esta manera se pudiera hacer frente a los vinos que se consumían en la villa, los cuales procedían de fuera, eran malos y muy caros de precio. La petición de tal propuesta fue formulada por Francisco Moreno, Síndico Procurador General y Marcos Morales, Personero de la Villa, ha sido recogida en la obra de Pantoja (1998 : 24) en los siguientes términos:


...que ante la casi inexistencia de viñedo en la villa, ello estaba ocasionando graves perjuicios a la misma, la tenerse que surtir de vinos de otras partes siempre malos y con sobreprecios de sus condiciones, con lo que proponían que se creara un Pago de Viñas en los terrenos de Propios que poseía el Ayuntamiento”


Esta petición llegó a cuajar rápidamente y se llegó a nombrar varios peritos, Bonoso Muñoz, Francisco Bueno, Roque Partera y Pedro Bueno para que inspeccionaran los terrenos del Cerro de la Encinilla y Esperilla, señalados por el Ayuntamiento como terrenos para sembrar viñedos y se comenzaran a amojonar en la forma siguiente:


...que daba principio en el expuesto sitio Pasada de los Novillos y que el lindero de occidente era el Caminillo para el ganado que desde dicho punto arrancaba y seguía hasta el Cerro de la Encinilla dejando ver a la izquierda la Dehesa de Propios. A continuación se corrió una línea al Norte dejando aquel de 30 varas y al lado de referido arroyo se hizo el primer mojón de tierra bastante grande y siguiendo la misma dirección como a las 30 varas se hizo otro, dejando el Caminillo a la izquierda, continuando la línea a las 40 varas se hizo otro. Asimismo y bajo la dicha línea, como a los 50 pasos se hizo otro mojón y al píe del Cerro que hay a la derecha del de la Encinilla, se hizo otro a distancia de unos 60 pasos. Continuando la Comisión y ya en lo alto del indicado Cerro se hizo otro mojón de tierra y piedra, siguiendo la misma línea al norte a los 40 pasos se hizo otro; continuando la misma dirección se hizo otro a las 120 varas en la cañada que baja de los estacares de Dª Marina Mercado y habiendo subido a la loma que hay al frente del final de aquello, los peritos manifestaron que el terreno que entraba ya no era de buena calidad, ni aún para las viñas, por los bancos de piedra y se convino en cortar en dirección a oriente. En este estado y en dicho punto se hizo un mojón grande y dos pequeños a ambas líneas formando escuadra y siguiendo a oriente a los 60 pasos, se hizo otro mojón y se concluyó esta línea con otro que se formó en la esquina que forman los enunciados estacares a occidente. En este estado sirviendo la linde de ésta mojonera por frente de oriente constando éste de 212 varas y se continuó la diligencia y desde este punto hasta el camino que conduce a Marmolejo sirviendo de mojonera la linde de dichos estacares se midieron 177 varas hasta el dicho Camino de Marmolejo que sirve de lindero hasta el arroyo por oriente, en cuyos tres frentes se acordó no hacer mojones por lo indicado, ni tampoco en el arroyo por ser este el que divide el terreno de viñas con el Majano.”


3.- Esplendor de los vinos y las bodegas loperanas. El Siglo XX.-


Los vinos que se elaboraron en Lopera con anterioridad al siglo XX fueron de muy baja calidad y se realizaban familiarmente, no llegando a tener una influencia determinante en la economía local. Además en el mayor de los casos no tenían más duración que la de un par de meses, pues pasados éstos se convertían en vinagre.


Sin duda, el siglo XX ha sido el más fructífero en cuanto a plantación de vides y elaboración de vinos de calidad blancos, tintos y dulces en la Villa de Lopera. En cuanto a las plantaciones, podemos destacar cuatro fases a lo largo del siglo XX: una de ascenso contenido hasta el año 1924, una segunda tras la Contienda Civil con un incremento progresivo de plantaciones de vides llegando su cenit en el año 1960 con un total de 212 hectáreas de viñedo de la variedad Pedro Ximénez y en menor escala la Baladí, una tercera fase que se inicia en los años 80 con un declive progresivo del viñedo desde la entrada de España en la CEE, hasta llegar a su desaparición total en 1997 y una cuarta fase con renacer del viñedo a partir del año 2000.

A lo largo del siglo XX, llegaron a funcionar en Lopera un total de 10 bodegas, además de una docena de despachos de vino, teniendo su máximo apogeo entre los años 60 y 80.

Las bodegas que había en Lopera y su año de fundación y cierre fueron las siguientes:


Nombre de la Bodega

Año de Fundación

Año de Cierre

Valenzuela

1921

1949

Las Miguelicas

1924

1960

Antonio Bujalance

1942

1970

Sotomayor

1945

1987

Vda. de Valenzuela

1949

1987

Herruzo

1949


La Juanita

1949

1952

La Purísima Concepción

1949

1959

Mary Loren

1953

1977

Flores de Quiñónez

1977

1983

El despegue del vino en Lopera en el siglo XX, se lo debemos a Bartolomé Valenzuela Rueda (1882-1949), el cual va a fundar en la localidad en el año 1920 una Peña de Vinateros bajo el nombre de “La Sociedad”, que fueron los encargados de la elaboración del primer vino de Lopera, llamado Fino Monteviejo, nombre acuñado del Pago de Monteviejo, lugar donde han estado plantados los mejores viñedos de Lopera.


4.- Las Bodegas Valenzuela y su difusión en las provincias de Jaén y Córdoba (1921-1949).-


A raíz de esta primer paso se fundaron las primeras Bodegas por Bartolomé Valenzuela Rueda, el mismo año que fuera elegido Senador por la provincia de Jaén, en diciembre de 1921, bajo el nombre de Bodegas Valenzuela. Un hecho va a ser determinante para que los vinos que se elaboraban en las bodegas tomaran renombre no sólo en la localidad, sino en toda la provincia de Jaén y de Córdoba. Fue que Bartolomé Valenzuela va a traer de Jerez al que sería el alma mater de las bodegas, el Maestro de Bodega, Leonardo Márquez y también a un tonelero llamado Diego Lozano, estos junto a otros loperanos de las familias Bellido, Partera, Huertas, Navarro, Alcalá y Valenzuela fueron los impulsores de los vinos Fino Valenzuela, Puerto Alto, El Canónigo, Entrefino, Amontillado y Vino Viejo y sobre todo de los vinos dulces, que causaron gran impacto en el mercado andaluz. También se elaboraron vinagres de primera, de segunda y solera. Paralelamente se adquirieron de Jerez, Montilla, Bollullos del Condado, La Palma y Valdepeñas, cientos de bocoyes de roble americano para el almacenamiento de los caldos loperanos, de los cuales aún se conservan algunos en las Bodegas Herruzo.


4.1.-Los Vinos Dulces. Tipos, precios y elaboración.-

Los tipos de vinos dulces que se elaboraron en las Bodegas Valenzuela fueron varios destacando el Pedro Ximénez, el Old Sherry, el Dulce Imperial, el Dulce Aperitivo y la Quina. Su elaboración partía de la realización de paseras en los Pagos de Monteviejo y Marchal. Los mismos se vendían tanto a granel como embotellados bajo la etiqueta de Bodegas Valenzuela en la bodega sita en la calle Alonso Valenzuela (que era padre de Bartolomé y fue Diputado a Cortes en el año 1854), en despachos desparramados por la provincia de Jaén (Arjona, Martos, Santiago de Calatrava, Higuera de Calatrava, Villanueva de la Reina, Andújar, Torredonjimeno, Porcuna y Jaén capital) y en la provincia de Córdoba (Montoro, Villanueva de Córdoba, Villa del Río, Bujalance y Córdoba capital), y la inmensa mayoría de la producción se exportaba a Jerez vía ferrocarril a través de un corredor de vinos de Montilla llamado Luis Albornoz. En los viajes por ferrocarril se utilizó para esquivar a los ladrones de vino el sistema de introducir una media bota de vino dulce de 16 arrobas en otra bota de 32 arrobas y el espacio entre ambas se rellenaba con rizos procedentes de las duelas de los barriles, con este sistema se evitaba que al realizar una agujero al barril se le pudiese sacar el vino que contenía.

En cuanto a los precios el litro de vino dulce en el año 1932 se vendía la arroba del Dulce Imperial a 31,20 pesetas y la arroba del Dulce Aperitivo a 23,20 pesetas, de lo cual podemos deducir que el litro de vino Dulce Imperial valía a 1,95 pesetas y el litro del Dulce Aperitivo a 1,45 pesetas, como se anunciaba en un papel secante extra de la época que se imprimió a imprenta a modo de propaganda.

También disponemos de las ventas de vino dulce en las campañas 1933-34 y la de 1934-35 que arrojaron las siguientes cifras:


En la campaña 1933-34, se exportaron a Jerez un total de 22.255 litros a granel en botas de Vino Dulce Pedro Ximénez, además de 357 botellas de ¾ y 17 de ½. De Old Sherry, se exportaron 288 litros a granel en botas y 306 botellas de ¾ y 62 de ½ . De Dulce Imperial se exportaron a granel 272 litros en botas. Del Dulce Aperitivo se exportaron 3.632 litros a granel en botas y de Quina se exportaron 528 litros a granel en botas. Además de estas ventas en el exterior también se vendieron en la Bodega de Lopera, 6 litros de Vino Dulce Pedro Ximénez , 8 litros de Old Sherry, 79 litros de Dulce Imperial, 718 de Dulce Aperitivo y 92 de Quina. Otras ventas se realizaron en el despacho que las bodegas tenía en la vecina ciudad de Arjona, donde se vendieron 896 litros de Dulce Imperial, 320 litros de Dulce Aperitivo y 112 litros de Quina. En total se vendieron en la Campaña 1933-34 un total de 1.825,36 arrobas de vino dulce elaborado en las Bodegas de Valenzuela.

En la Campaña 1934-35, las ventas casi se mantuvieron en relación con la anterior campaña. Así de Pedro Ximénez se exportaron a Jerez en botas de roble americano un total de 23.041 litros y embotellado 329 botellas de ¾ y 6 de ½. De Old Sherry , se exportaron 148 litros a granel en botas y 259 botellas de ¾ y 18 de ½ . Del Dulce Imperial, se exportaron 130 litros a granel en botas. Del Dulce Aperitivo se exportaron a granel en botas un total de 1290 litros y de Quina se exportaron a granel un total de 176 litros. En la propia bodega se llegaron a vender a granel 8 litros de Pedro Ximénez y 15 botellas de ¾. Dos litros a granel de Old Sherry y 5 botellas de ¾. , 120 litros de Dulce Imperial, 288 litros de Dulce Aperitivo y 16 litros de Quina. En el despacho que las bodegas tenían en Arjona, se vendieron 320 litros a granel de vino Dulce Imperial y 196 litros a granel de Dulce Aperitivo. En total se llegaron a vender en esta Campaña un total de 1.615 arrobas de vinos dulces. (15)


Hemos tomado a modo de ejemplo estas dos cosechas al ser las más significativas con anterioridad a la Contienda Civil española. Tras la Guerra las bodegas siguieron haciendo paseras y elaborando vinos, si bien tuvieron que competir con otras bodegas que se van a fundar en la localidad.


De la vieja tradición de hacer paseras (lugar donde se ponen a desecar las uvas para que se hagan pasas y posteriormente elaborar vino dulce Pedro Ximénez) y como se llegaron a realizar las mismas en nuestros pagos de viñedo, tenemos los testimonios de los viejos viñeros, como es el caso de nuestro entrañable, Gregorio García.

A finales de agosto, normalmente después de la Feria de los Cristos, se comenzaba la recolección de la uva en los Pagos de Marchal y la Sociedad, que eran donde se hacían las paseras. Tras la recolección de la uva, se recogían los sarmientos en la copa o cabeza de la parra (atados o bien entrelazados) a modo de col, para que de esta manera pudiera entrar el sol sobre las camadas, que era donde se ponían una especie de esteras, llamadas capachetas, cubriendo a modo de alfombra toda la largura de la camada. Tras clasificar la uva, la buena se depositaba en las capachetas o paseras y la no clasificada se llevaba al lagar para molturarla. En la operación de clasificación de la uva había 3 o 4 personas. A continuación un grupo de 15 o 20 mujeres iban despalillando los racimos en gajos pequeños con unas tijeras y en cada capacheta (1 metro de circunferencia) se depositaban unos 10 o 15 kilos de uvas y se extendían los pequeños racimos para que les diera bien el sol. Al llegar la noche se tapaban los racimos con otras capachetas para que no les cayera el rocío de la noche y se pudieran pudrir. Las paseras eran vigiladas por un guarda toda la noche. El proceso hasta que las uvas se hacían pasas duraba unos 15 0 20 días. Otros operarios se encargaban durante estos días de dar la vuelta a los racimos para que se desecaran al completo.

Cuando todos los racimos estaban ya desecados se llevaban al lagar y se molturaban obteniendo el vino dulce Pedro Ximénez, con una graduación de 24 a 28 grados. Este era el vino utilizado por el cura para decir misa. También hay que indicar que la uva que se compraba de otros pueblos (Bailén, Rus, Torredelcampo, etc.) una vez llegada al lagar se depositaba en unos recipientes donde grupos de mujeres despalillaban los racimos y clasificaban las uvas ya maduras para molturarlas aparte y obtener vino dulce. Esta vieja tradición de hacer paseras por desgracia ya no se lleva a cabo en nuestros pagos.


5.- Otras Bodegas Loperanas. Sus Vinos Dulces.-


Otras bodegas loperanas donde también se elaboraron vinos dulces fueron, las Bodegas Las Miguelicas (1924-1960), fu fundador y dueño fue Miguel Morales Merino, posteriormente fueron regentadas por sus tres hijas, Carmen, Josefa y Lorenza. Las mismas estuvieron ubicadas en la calle Real número 19, se trató de una bodega de tipo familiar, que elaboró un tipo de vino dulce llamado Dulce apagado, el cual se obtenía de mostos de 16 o 17 grados, los cuales se depositaban en bocoyes de 40 arrobas, con la composición de 36 arrobas de mosto y 4 de alcohol vínico de 80 grados. A continuación se tapaba el bocoy con un tapón de corcho y se le echaba encima yeso, con el fin de que no llegase a fermentar. A los cuatro meses se abría el bocoy y se dejaba un tiempo prudencial hasta su puesta a la venta. Todo se vendía a granel en la localidad.

En el 1942 se van a fundar por el enólogo de Montilla (Córdoba), Antonio Bujalance Luque, las Bodegas y Criaderas de vinos Antonio Bujalance (1942-1970), las mismas estuvieron ubicadas en la calle Llanete de Orgaz y en la misma bodega había un despacho de vinos llamado el Realejo, debido a que la copa de vino tanto de blanco, como de dulce valía un real, si bien el tamaño de las copas variaba, siendo más pequeñas las del dulce el cual se vendía más caro que el blanco. Los vinos dulces que elaboraban estas bodegas eran similares a los de las Bodegas Las Miguelicas, si bien la cantidad que se elaboraba era prácticamente por encargo y se embotellaba para hacer regalos en navidad. Este vino se comercializaba casi todo en Córdoba capital.

Una de las bodegas con más solera y arraigo en Lopera, fue la que se fundó en el Castillo de la Orden de Calatrava, por el químico y sobrino de Bartolomé Valenzuela, Alfonso Sotomayor Valenzuela, bajo el nombre de Bodegas Sotomayor (1945-1987). Sin duda junto a las Bodegas Valenzuela, fueron las más importantes en cuanto a producción y calidad de sus mostos (Generoso, Raya, Tinto y Blanco de Mesa, Fino Sotomayor, el 5 de Oros y los Dulces). Familias que dieron sus vidas por el vino, como los Quero, Clemente, Cantero, Hidalgo, Hombrado, Palomo etc. fueron los verdaderos artífices de que los vinos Sotomayor, adquirieran fama y se difundieran por toda España. Estas Bodegas llegaron a elaborar tres tipos de vinos dulces a partir de uvas Pedro Ximénez. El ya mencionado Dulce Pedro Ximénez por el sistema de Paseras en el Pago de “La Sociedad” y en las eras de Alonso Valenzuela, las cuales estaban ubicadas junto a lo que hoy es el Colegio de Educación Infantil y Primaria “Miguel de Cervantes” También elaboraban el Dulce Apagado del que antes nos hemos hecho eco y el popular “Sancocho” o Vino Dulce Quemado. Su elaboración era a partir de mosto de unos 16 o 18 grados, el cual se depositaba en unas calderas con capacidad para unos 600 litros y se quemaba a base de ebulliciones hasta que se concentraba en unos 40 grados de azúcar, que se median con un pesa mostos. El mosto saliente se pasaba a un cono de cemento, aquí permanecía unos dos meses y cuando decantaba se hacía el vino dulce Sancocho. A cada bocoy con capacidad de 40 arrobas se le echaba 35 arrobas de vino blanco de 15 grados y 5 arrobas de sancocho. Resultando una composición con 10 grados de azúcar y 9 grados de alcohol. En los inicios se comenzó apagando unas 350 arrobas de sancocho, para finalizar elaborando más de 1000 arrobas. El proceso duraba todo el mes de enero y cada 24 horas se hacía una caldera de sancocho, la cual era vigilada d día y de noche por el capataz de la bodega, José Quero Utrilla y por los arrumbadores, Juan Clemente Cámara y Felipe Quero Utrilla. Este tipo de vino dulce se vendía a granel en garrafas por los pueblos de la provincia de Córdoba (Montoro, Villafranca, Pedro Abad, El Carpio, Alcolea, Villarubia, La Carlota, Palma del Río, Cárdena y en los Ventorrillos de la Sierra de Montoro) . También se vendía en Córdoba capital en dos despachos que tenían las Bodegas Sotomayor sitos en las calles Pedro López y el famoso “El 21” de la calle Medina Azahara.


La muerte de Bartolomé Valenzuela Rueda en 1949, va ser determinante para que sus bodegas se dividan en tres nuevos dueños:

1.- Alfonso Sotomayor Valenzuela, va a heredar el edificio de la Tercia Alta y baja (antiguo Posito de almacenaje de grano) el cual va a destinar para vinos de criadera y el edificio de la Hiedra, donde se encontraba una bodega de conos de cemento para almacenar vino.

2.- Rosario Rodríguez Criado, Viuda de Valenzuela, que hereda la mitad de las bodegas Valenzuela.

3.- Antonio Herruzo Martos, que hereda la otra mitad de las bodegas Valenzuela.

Las Bodegas Vda. De Valenzuela(1949-1987) estuvieron regentadas por la Viuda de Bartolomé Valenzuela y posteriormente por Cecilio Rodríguez Latorre. Otra saga de familias de loperanos como los Huertas, Moreno, Santiago, Melero, Vallejo etc. Dieron renombre a los vinos que elaboraron en estas bodegas (Puerto Alto, Solera, Fino Valenzuela). Dentro de los dulces elaboraron un Old Sherry a partir de paseras en los pagos de Monteviejo. Su venta fue en garrafas a granel en las provincias de Jaén y Córdoba.

En cuanto a las Bodegas Herruzo (1949), que lamentablemente son las únicas que aún siguen en funcionamiento, de las diez bodegas con las que contó la villa de Lopera, se siguen nutriendo de los viñedos existentes en los pagos de las Niñas Muertas y Las Cuarenta con unas 60 hectáreas ubicadas en el término municipal de Arjona. En las bodegas Herruzo aún se pueden leer en sus viejos bocoy, las firmas de algunas casas de donde fueron adquiridos por el fundador de las primitivas bodegas de Valenzuela, como Garvey, Goitia, Osborne, Marques del Mérito, Domecq etc. Estas bodegas elaboraron y embotellaron a partir de paseras en las tierras calmas del Pago de las Niñas Muertas, Monteviejo y las Cruenta, el vino Dulce Aperitivo Pedro Ximénez. Toda la producción de vino dulce se exportaba a Jerez y una pequeña parte se vendía a granel en la propia bodega. En la actualidad se sigue vendiendo vino dulce, pero a partir de otros sistemas de elaboración.

Por último tenemos las Bodegas Mary-Loren (1953-1977), que fueron fundadas por Pedro Alcalá Gutiérrez y estuvieron ubicadas en la calle Pablo Iglesias, número 7 y en ellas estuvo de químico, Martín Alcalá García y de arrumbador y alma mater, Francisco Muñoz Bellido. Tuvieron gran renombre sus vinos (San Martín, Viejo San Juan, Fino Mary-Loren y el Entrefino). En cuanto a los dulces elaboraban el Vino Dulce Apagado Mary-Loren, su elaboración no difería mucho de las anteriores: mostos de 16 o 17 grados se depositaban en bocoyes de 40 arrobas. A cada 36 arrobas de mosto se le echaban 4 de alcohol vínico de 80 grados y se tapaba el bocoy con un corcho y se enyesaba la parte superior del mismo, así permanecía durante 4 meses, luego se destapaba y tras permanecer un tiempo se vendía a granel en la bodega. Se solían hacer al año unas 100 arrobas de vino dulce, el cual se vendían casi en su totalidad en los pueblos del extrarradio y más concretamente a los aceituneros que trabajaban en las Sierra de Montoro (Córdoba).


6.- Anecdotario del Vino Dulce.-

En esta apartado nos haremos eco de algunas curiosidades y anécdotas que se han ido generando a través de los más de 60 años de historia del vino dulce en la villa de Lopera, que de paso hay que resaltar que fue y es el único pueblo de la provincia de Jaén donde se han elaborado y se siguen elaborando vinos dulces.

Comenzaremos nuestra andadura con una tradición un tanto peculiar que se impuso en los años 30 del siglo XX, que era que había madres- sin duda con buena fe y por ignorancia- que a los niños llorones, después de la papilla, les mojaban el chupete repetidas vedes en Vino Dulce Pedro Ximénez, para que los niños durmiesen “sin dar un ruido”. Y supongo que lo conseguirían como ustedes supondrán el “por que” de la medicina. Pues aún así los niños crecían sanos y alegres, muy sonrientes, hacían sus palmitas y hasta salían andando antes del tiempo.

Otra tradición un tanto extraña era que cuando una persona estaba ya moribunda se le solía dar una copita de vino dulce, con un significado un tanto irónico como era el pensar que este vino serviría para endulzar el mal trago que se le venía encima y de paso para alegrar el viaje que le esperaba al moribundo.

En torno a las Paseras de uvas Pedro Ximénez, también se vivieron algunas anécdotas dignas de mencionar, como aquella que sucedió una noche del mes de septiembre, cuando un grupo de jóvenes muchachas decidieron ir a hurtar uvas pasas, con tan mala fortuna que fueron sorprendidas “in fraganti” por el guarda de la pasera, el cual a voces les decía con un tono irónico: “muchachas si uvas me queréis robar antes me tenéis que calentar”. Curiosamente las capachetas de las paseras fueron utilizadas por miembros del ejército republicano como improvisadas camas en la batalla de Lopera en plena Guerra Civil Española.

En uno de los despachos de vino que había en Lopera ubicado en el Llanete de Orgaz, que pertenecía a las Bodegas Valenzuela, se vendía el vino blanco a 30 céntimos el litro y si te echaban un chorreón de dulce para que tuviera mejor paladar entonces valía 35 céntimos. Acto seguido el dependiente llamado Felipe Lara, hacía girar una manivela de una caja registradora y te daba un ticket, cuando juntabas 10 ticket, los podías canjear por un litro de vino gratis (era una manera de incentivar la venta de vino).

Las ventas de vino dulce en la localidad no eran muy grandes al valer el litro de vino dulce el doble que el vino blanco y se solían limitar a las que se hacían cuando había una boda, que se compraba vino dulce para las mujeres, también se vendía el vino dulce para decir misa y para abrir las ganas de comer.

En cuanto a las rotulaciones que se solían hacer en las botas de vino dulce destacó una que se suele aún decir en la localidad que decía así:

tengan en cuenta señores

que el que bebe de este vino el mejor de los mejores

no se va con Tomas Pino” (era el enterrador)


Otra curiosa anécdota ocurrió en las Bodegas de Alfonso Sotomayor, que existían en el Castillo de Lopera. Su dueño Alfonso Sotomayor Valenzuela, tenía la costumbre de que a todos los buenos clientes que se acercaban al despacho del castillo para comprar vino en garrafas, les invitaba a una copa de vino dulce.

Así decía a Manuel Clemente Cámara, que atendía el despacho de vinos, una vez que terminaba de llenar todas las garrafas:


Manuel invita a este señor a una copa de vino dulce, que tiene el alimento de un huevo frito”.

Otra muy curiosa ocurrió cuando en cierta ocasión vinieron a Lopera unos representantes de muebles para mantener una reunión con los miembros de la Cooperativa Loperana del Mueble (COLOMU). Tras finalizar la misma fueron a visitar las Bodegas del Castillo y se interesaron por el edificio que albergaba las mejores soleras, es decir la tercia baja. Entonces, Juan Clemente se las enseñó gustosamente y les ofreció de beber de la popular “sacristía” (cachón de varias medias que contenían vino viejo y Pedro Ximénez dulce). Tras probar aquel delicioso manjar uno de ellos se sacó el pañuelo del bolsillo y lo roció de vino dulce, diciendo que era para conservar el extraordinario olor que desprendía, que a su juicio:

resucitaba a los propios muertos”


Por último nos haremos eco de una canción que se compuso a los vendedores de vino dulce de Lopera, los cuales solían bautizar más de lo normal el vino con agua. Con la misma se pretendió dar publicidad a la bodegas y d camino resaltar lo importante que era el comprar el vino en la bodega si no querías que te metieran “ gato por liebre”.


“Señores voy a contarles

la verdad en breve tiempo

de todos los vendedores de vino dulce

que habitan en este pueblo.

Primero comenzaré con los taberneros

que bautizan el vino dulce

con capeche bueno

y también lo bautizan

con agua del tiempo.

y asi se emborrachan

los hombres tan prestos.

Cobran la copa muy cara

ellos se cuidan muy bien

todo sale del borracho

y de todo el que va a beber.

Cuando se emborrachan

del Pedro Ximénez

pierden el sentio

entonces el tabernero

hace el buen avío.

La pluma se gasta

de tanto sumar

y lo que les piden

le tienen que dar.


Por suerte amigo mío

en las Bodegas Valenzuela

puedes encontrar muchos toneles

repletos de dulce Pedro Ximénez.

Sin capeche, y sin nada de agua

Y por sólo una peseta y 45 céntimos

te sirven un buen litro

y derechito para la casa.


Hasta aquí nuestro repaso histórico por las bodegas y los vinos dulces loperanos, lástima que esta tradición tenga sus días contados, nosotros los más nostálgicos del vino hacemos votos para que siga la última bodega por muchos años, ya que si desapareciese, se daría al traste con más de cuatro siglos de tradición vitivinícola en la villa de Lopera.


NOTAS


(1) Archivo Histórico Nacional. Sección Ordenes Militares. Legajo 6109. Expediente 18. Visitación del Castillo y Encomienda de la Villa de Lopera. Pág. 15 r. A 18 vto.

  1. Archivo Histórico Municipal de Lopera. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1777 . U.I. nº 586

  2. Ibidem. Sección Justicia. Juzgado de Paz. Inventarios de Bienes y Testamentos. Años 1600-1648 U.I. nº 629

  3. Ibidem. Sección Justicia. Buen Gobierno para los Guardas de la Dehesa, Olivares y Viñas. Año 1696 U.I. nº 580

  4. Archivo Histórico Provincial de Jaén. Catastro de Ensenada. Libro Maestro de Legos de Lopera. nº 7824

  5. A.H.M. Lopera. Sección Gobierno. Nombramiento de Guarda de Viñas de Antonio García. Año 1780 U. I. nº 2

  6. Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1758 U.I. nº 584

  7. Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Relación de vinos, vinagres y aguardientes por el abastecedor Pedro Jacinto Gutiérrez. Año 1776 U.I. nº 584

  8. Ibidem. Sección Gobierno. Ordenes Generales. Años 1793-1797 U.I. nº 7

(10)Ibidem. Sección Gobierno. Actas Capitulares (1800-1812) Año 1804

U.I. nº 20

(11)Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1806 U.I. nº 590

(12)Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1819. U.I. nº 592

(13)Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1820 U.I. nº 593

(14)Ibidem. Sección Justicia. Expedientes y Autos Judiciales. Año 1824 U.I. nº 593.

(15) Archivo Bodegas Valenzuela. Precios vinos dulces 1933-35

Por José Luis Pantoja Vallejo - 28 de Noviembre, 2006, 12:14, Categoría: Historia de Lopera
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